E D I T O R I A L

Darnos la bienvenida a la Vida

Por Guillermo Font

 


Cada nuevo día es una buena oportunidad para regalarnos un tiempo, un espacio y una actitud que faciliten el encuentro profundo con nuestros sentimientos más auténticos y nuestras necesidades más legítimas.

 

Todo sentimiento humano da cuenta de una necesidad humana: los sentimientos positivos señalan la existencia de necesidades satisfechas; los sentimientos negativos advierten la presencia de necesidades insatisfechas.

 

¿Somos capaces de tomar conciencia de cuáles son los sentimientos positivos y negativos que prevalecen dentro nuestro?

 

¿Nos atrevemos a discernir qué necesidades satisfechas e insatisfechas conviven en nosotros?

 

¿Qué caminos elegimos y transitamos para satisfacer nuestras necesidades?

 

¿Son éticos esos caminos? Es decir, ¿contribuyen al Bien común?

 

Respondernos estas preguntas nos ayudará a hacer un balance cabal sobre cómo estamos viviendo y una proyección sensata sobre cómo queremos vivir.

 

Seguramente encontraremos incongruencias. ¿Quién no ha perdido nunca el rumbo ético de su existencia? 

 

El mayor problema no es el extravío ocasional sino la eterna disociación y el porfiado autoengaño.

 

¿Por qué limitarnos a existir, como si la Vida —con mayúscula— fuera una experiencia diseñada para otros?

 

En medio de cansancios acumulados y de cuestiones sin resolver, es posible que asumamos como cierta una imagen distorsionada de nosotros mismos y que perdamos de vista nuestra identidad antropológica fundamental: estamos diseñados para descubrir y disfrutar la Vida en la medida que encarnamos caminos de Amor, Libertad, Verdad, Justicia y Paz.

 

Hace rato que la Vida nos dio la bienvenida. Es hora de darnos la bienvenida a la Vida, y allí reencontrarnos con uno mismo, con la humanidad, con la naturaleza, con la divinidad.

 

Es hora de volver a empezar, pero no en el mismo lugar y de la misma manera que siempre. Es hora de volver a empezar con decisiones éticas y compromisos solidarios. Es hora de volver a empezar predispuestos a responder con confianza en la Vida, que hoy nos sigue convocando al Amor y al Bien común, que hoy nos susurra al oído:

 

Aunque sientas el cansancio,

aunque el triunfo te abandone,

aunque un error te lastime,

aunque un negocio se quiebre,

aunque una traición te hiera,

aunque una ilusión se apague,

aunque el dolor queme tus ojos,

aunque ignoren tus esfuerzos,

aunque la ingratitud sea la paga,

aunque la incomprensión corte tu risa,

aunque todo parezca nada…

¡Vuelve a empezar!

 

Autor anónimo